Entre Marx, Soldán y Smith.
Con los ojos hinchados de tanto lagrimear, con la garganta profunda y rasposa de tanto chumbar gritos desesperados, hoy me enfrento al sistema. Este sistema de Relaciones Sociales de Producción (Marx), de atención al público y de deje su sugerencias en el buzón.Me pregunto, dónde está esa acartonada, o tal vez enlatada, caja con abertura para arrojar, escupir y vomitar comentarios, en esos automóviles, similares entre sí, de doble patente. No lo pregunto de hincha pelotas, yo la necesito verdaderamente. Tanto la necesito, que hoy no tengo donde reclamar, salvo acá.
Deseo arrojar por la ranura, una crítica puntualmente generalizada. Estoy cansado de que porque me salvan las papas y me sacan del apuro, piensen que pueden hablar de lo que ellos quieran, presuponiendo que saben de todo. Son políticos, economistas, plomeros, amantes, cornudos, marineros, judíos, católicos, musulmanes, bailarines, críticos de moda y arte. Sin mencionar los deportes, (son los mejores en lanzamiento de verdosos desde windows o en 100 metros llanos con obstáculos colorados). Dan cátedra de pedantería. Por ejemplo, al mejor estilo Soldán (en libertad) sin repetir y sin soplar ¿cuantas formas diferentes de preguntar sobre el clima se te ocurren?, ellos tienen centenares.Repudio, además, fervientemente sus jugueteos con la maquinaria musical, esperando el tarareo del personaje que se encuentra detrás de ellos, para subir el volumen. Que sepa y me guste la interpretación del pentagrama y la obra melódica, no significa: aturdime que me gusta. Esto, sin mencionar, a los que poseen radiotransmisores (versión compleja del spy-tek). No te permiten hacer nada, te taladran la cabeza como si estarías escuchando con dos amplificadores, junto a las orejas, un recital de Panam en vivo.
Así y todo, podrían venir a mi, los del gremio, justificándose de que yo tengo mala suerte y elegí mal a los estafadores de extranjeros. A lo cual, replicaría inmediatamente y sin dudarlo con un rotundo NO. Ni siquiera eso puedo darme el lujo de hacer. Viene un transportador, del año en que mi abuelo hacía jueguito con un carozo de ciruela sin infartarse y otro, detrás, todo brilloso, fabricado luego del último video filmado por O. Bin Laden y uds. (gremio) deciden de cual debo servirme. Una verdadera ofensa al consumidor, que Smith nunca calculó.
Así que, por medio de este órgano de difusión, pretendo alcanzar más allá de las puertas del Sindicato de TACHEROS y cambiar nuestras vidas.
Por un mundo libre de escupitajos, por la liberta de elección, por respetuosos autos amarillos y negros y por muchos más…siga a ese auto!!! me despido de ustedes, prisioneros de los cotidiano, con una célebre frase:
SOLO SOMOS LO QUE HACEMOS CADA DÍA.